Cada vez que pronuncias una palabra, ésta crea cierta influencia. Su significado se activa en tu mente, en tu entorno y, a veces, hasta se materializa.
El otro día mientras decía "mermelada" el aire de inundó de moscas. Exclamé "¡mierda!", y vinieron más... Juan Esteban Varela / Kiko Pastur
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada